Qué es el balanceo de línea y cómo influye en la productividad

Incrementar la productividad es el desvelo de las industrias y empresas, desde que la máquina de vapor revoluciono la vida de las personas. Los métodos para optimizar la producción, racionalizar los procesos para obtener mejores resultados en términos de la relación costes/beneficios son el objetivo de la mayoría de herramientas y técnicas que se relacionan con la producción. Una de ellas es el balanceo de línea. ¿En qué consiste esta técnica?

El balanceo de líneas e podría definir como el sistema que hace posible ajustar a la demanda la distribución proporcionada de la capacidad de producción, de manera que se obtiene un flujo de trabajo constante y uniforme. Esto facilita que se optimicen los tiempos y personal necesario, para que no haya ni una sobrecarga de trabajo, pero tampoco tiempos muertos (o de ocio). O también, en términos matemáticos, la ratio de producción por unidad de tiempo donde se da el aprovechamiento máximo de los recursos.

Algunas consideraciones cuando se quiere poner en marcha un balanceo de línea

Según la literatura especializada son fundamentales tres aspectos para poder hacer un balanceo. La cantidad, la continuidad y el equilibrio.

Paso a paso en una operación de balanceo de línea

El objetivo de una operación de balanceo es conseguir el mayor porcentaje de equilibrio entre las distintas estaciones de trabajo. Se pretende calcular cuántas personas se necesitan para realizar cada tarea, de modo que un proceso de producción dure más o menos lo mismo.

Para ello, será necesario definir qué tareas completan un proceso y cuál es la secuencia que los ordena. Lo habitual es que se plasme en un diagrama de flujo, en el que también se detalla el tiempo que lleva cada cometido.

Es entonces cuando podemos averiguar el takt-time, concepto que tiene su origen en el japonés takutotaimu, a su vez adaptada al alemán taktzeit, y cuyo significado es «intervalo temporal». Es decir, con los medios de que disponemos y la demanda que necesita el cliente, saber a qué velocidad se debe trabajar para conseguir tener el pedido a tiempo.

A su vez, la suma del tiempo de todas las tareas que lleva el proceso dividido por el tiempo al que se debe trabajar, nos dará como resultado el número mínimo de estaciones de trabajo (los lugares donde se realizan las tareas).

Al balancear se ajustan los recursos al proceso

Siguiendo el esquema, a cada estación de trabajo se le asignará las tareas que se ejecutarán en ella teniendo en cuenta los principios de calidad, flexibilidad, productividad y ergonomía, esencial para preservar la salud de la persona responsable de ese lugar. Para poder balancear a partir de este momento, será imprescindible que los tiempos en los que se finaliza las tareas sean similares en cada una de las estaciones de trabajo. Así que habrá que aumentar o ajustar el número de empleados en cada estación de trabajo.

El balanceo de línea garantiza que se aprovechan al máximo las capacidades de los equipos, minimizando el tiempo en la realización de las tareas con lo que se logrará una mayor productividad. Es muy útil también a la hora de poder planificar las operaciones de una forma más eficaz.

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