Saber delegar

¿Por qué es importante para un líder saber delegar?

Si quien dirige el equipo no aprende a delegar, el equipo no funciona. Utilizar todo el potencial de la plantilla con un reparto estratégico de tareas y responsabilidades supone mejorar la productividad y dar un valor añadido a la empresa sin invertir apenas recursos.

Hay multitud de jefes que se pasan el día quejándose de que lo hacen todo ellos. Planifican, controlan, gestionan y dirigen todos los proyectos y funciones de la empresa. Esto es un error si la empresa o departamento es pequeño y mucho más si crece en tamaño y complejidad. La manera de llevar a cabo esa multitud de responsabilidades suele ser ineficiente y se puede mejorar. Solo hay que plantearse delegar.

¿Dónde está el error de no delegar?

Si has llegado a un punto en el que las responsabilidades te desbordan y estás dispuesto a delegar, vas a comprobar en seguida que hay tres aspectos que empezarán a funcionar correctamente:

Dar el paso

No se puede delegar de golpe, hay que ir paso a paso. Una de las primeras preguntas que debes hacerte es si las personas en las que delegues van a necesitar formación u otro tipo de recursos para empezar a responsabilizarse.

Durante un tiempo deberás estar pendiente y servir de apoyo en todas las dudas que vayan surgiendo. Conviene que no asfixies las iniciativas y las propuestas, aunque no coincidan con tu forma de hacer las cosas. Se trata de que la persona adquiera práctica y confianza para que se sepa desenvolver cuando tú ya no estés tan pendiente. Cada tarea que delegues debes saber hacerla tú también para poder asistir en un momento dado.

A la hora de seleccionar el personal en quien vas a delegar, ten en cuenta que lleven tiempo en la empresa, que conozcan bien su mecánica. No cometas el error de delegar en alguien que acaba de llegar, aunque tenga mucha iniciativa y ganas de adquirir responsabilidades. Tendrá que hacerlo mientras se pone al día del modus operandi de la empresa y eso requiere tiempo.

Por último, debes llevar un seguimiento y evaluar los resultados cada cierto tiempo. Delegar no consiste en desentenderte por completo del trabajo que antes llevabas a cabo. Tú eres quien dirige la empresa o el departamento y de ti depende en último término que se consigan los objetivos en el tiempo que se haya estimado. Ten en cuenta, además, los nuevos retos a los que te enfrentas.

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