4 razones por las que los introvertidos pueden ser buenos líderes

Tradicionalmente, en las empresas se ha instalado la idea de relacionar el liderazgo con la extroversión y las habilidades comunicativas o de relación social. Pero numerosos estudios están tirando por tierra este prejuicio, ya que las personas introvertidas también pueden ser buenos líderes. En este artículo, hablamos de las cualidades de liderazgo de las personas introvertidas y de cómo muchas empresas están aprovechando estos rasgos para ponerlos al frente de sus proyectos más ambiciosos.

Por qué los introvertidos también pueden ser buenos líderes

Según el famoso test de personalidad de Myers-Briggs, aproximadamente la mitad de la población la forman personas de carácter introvertido. Sin embargo, algunos estudios han comprobado que el porcentaje de ellas que alcanza puestos de dirección es muchísimo menor.

De hecho, más del 90% de los líderes empresariales mundiales se consideran personas extrovertidas, abiertas y comunicativas, aunque evidentemente, sabemos que no todos lo son.

Esto se debe a un enorme sesgo existente en el ámbito empresarial en relación a este tipo de personalidades y a su capacidad para ejercer liderazgos eficientes y exitosos. No obstante, la tendencia está cambiando en los últimos años. De hecho, gigantes empresariales del ámbito tecnológico, como por ejemplo Google, reconocen que el 75% de sus líderes son de carácter introvertido.

Pero, ¿Cuáles son las verdaderas cualidades del líder introvertido? Podríamos destacar las siguientes:

Liderazgo silencioso: una nueva forma de gestionar equipos en el siglo XXI

Existen muchos tipos de líderes y las empresas deben saber encontrar aquellos perfiles de dirección que más se ajusten a su cultura y a su modelo de negocio. Sin embargo, en un entorno tan feroz y deshumanizado, las empresas más importantes e innovadoras están virando claramente el rumbo.

Hoy en día, los aspectos personales están ganando la partida a los aptitudinales. Ya no se buscan líderes heroicos, singulares y único, o perfiles hiper cualificados. La gestión de personas requiere ya de otro tipo de liderazgo. Personas solidarias, sencillas, humildes, creativas, entusiastas y cercanas.

Directivos que muestren su lado humano e imperfecto, que motiven a sus equipos desde el corazón y no tanto desde el conocimiento. Un movimiento que no se haga notar. Un liderazgo silencioso donde, incluso la persona más introvertida, pueda ser el motor del cambio y del desarrollo de las personas con las que colabora diariamente.

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