Valores positivos de los trabajadores introvertidos: por qué se deberían contratar

En un mundo como el actual, donde todo tiende a la globalidad y a la interconexión, los trabajadores introvertidos parecen no tener cabida. Las empresas suelen apostar por las capacidades personales de los profesionales extrovertidos, en donde valores como la sociabilidad y la capacidad de comunicación son un plus en los procesos de selección, especialmente cuando se refieren a posiciones de dirección, coordinación de equipos, labores comerciales o trato con el público.

Sin embargo, los trabajadores introvertidos también cuentan con capacidades muy beneficiosas para un entorno laboral. Se les califica como antisociales o tímidos, pero en ocasiones una persona introvertida solo tiene cierta propensión a su universo interior y no muestra sus emociones abiertamente. Es cierto que les cuesta relacionarse con grandes grupos y prefieren mantener su intimidad.

Sin embargo, el liderazgo no siempre consiste en ser el centro de atención y ser muy sociable. Hay otras muchas habilidades que hacen de un profesional un gran líder, y muchas de ellas caracterizan a los trabajadores introvertidos.

Habilidades de los trabajadores introvertidos

Los estereotipos de los trabajadores introvertidos influyen de manera negativa en su trayectoria profesional. Sin embargo, este tipo de profesionales también tienen rasgos positivos que pueden ser de utilidad en una empresa, como los siguientes:

Trabajadores introvertidos con carreras de éxito

Los trabajadores introvertidos no suelen ser bien vistos en muchas empresas, lo que no significa que, si se les ofrece la posibilidad, no puedan llegar a obtener éxito profesional. De hecho, existen numerosos casos de personas que, a pesar de su carácter introvertido, han logrado hacer triunfar a sus empresas.

Entre otras personas introvertidas que han logrado el éxito empresarial se encuentra Bill Gates, quien comentaba que “si eres listo, puedes aprender a obtener los beneficios de ser una persona introvertida”. También Larry Page, creador de Google, o Mark Zuckerberg, el impulsor de Facebook, son profesionales que, pese a considerarse a sí mismos como personas introvertidas, han logrado llegar a lo más alto.

Steven Spielberg reconoce que es una persona retraída, y en ocasiones actúa de una manera cohibida. A pesar de su éxito mundial, se pone nervioso en las fiestas y en las reuniones de trabajo, lo que no le ha impedido ser uno de los mejores directores de cine de todos los tiempos.

Todos ellos han logrado convertir la esencia de su persona en un valor añadido y una ventaja competitiva para su negocio. No se trata de hacer cambiar a las personas, sino de aprovechar sus habilidades para conseguir las metas de la empresa para la que trabajan.

Si la gestión del talento incluye las capacidades de los trabajadores introvertidos, el equilibrio en los equipos se hará más palpable, lo que beneficiará a la compañía. Quizá no se trate de dejar a un lado a los profesionales menos sociables y simplemente contratar a los mejores trabajadores introvertidos o los que más puedan aportar a la organización.

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