Las cosas suceden, de una manera u otra. Solemos hacer las cosas porque sí, cuando en realidad, todas tienen un objetivo escondido, del que quizás no nos demos cuenta, pero al que siempre tendemos a conseguir. A lo largo de estas cuatro semanas pasadas, hemos tratado de establecer una dirección, un sentido al hecho de utilizar las redes sociales. Ha llegado el momento de responder… De concretar, de sintetizar y de resumir aquello que en su día preguntamos sobre qué hacer con nuestras redes sociales una vez las tenemos activas.

Hemos visto la importancia de saber escoger y elegir qué redes sociales utilizar, para poder llegar a un objetivo claro y concreto. También parece que tenemos que tener claro que hay que trabajar en aras de conseguir la participación de los usuarios. Fomentando la colaboración de todos, gracias a contenidos, marcadores, referencias y direcciones, que favorezcan la interacción.

Hemos hablado de la importancia de que es básico y necesario que tratemos que nuestras cuentas se llamen igual, por aquello de facilitar su reconocimiento, y que la gente pueda deducir cómo llegar hasta nosotros. Espero, también, haber sido de utilidad para que hayáis podido reconocer la necesidad de poder contar con herramientas generadoras de contenido (de interés para nosotros) automático. Y de lo importante que es, no tanto el publicar cosas al tum-tum, sino contenidos en valor, y no esperar que lo adquieran (el valor) por el mero hecho de que los hayamos publicado nosotros.

Traté de esbozarte algunas ideas sobre reputación, y de cómo encontrar entre tanto usuario, a gente que pudiera aportar algo más a tu círculo de amistades virtuales. Porque lo importante es conseguir una meta: tus metas. No ser el tipo más famoso de la red, y ya está. Y, por último, creo haber despejado las dudas sobre la importancia en grupos de discusión, foros e hilos de opiniones, porque con las redes sociales todo suma, y nunca sabes cuándo algo dicho en algún momento puede reportarte réditos y beneficios.

Es ahora cuando entramos en el meollo que debiera de aportarte aclaraciones sobre aquellas preguntas que dejé caer en su momento: ¿qué hago con mi cuenta de Twitter o con mi perfil de Facebook? ¿Para qué las uso? ¿Cómo consigo amigos y seguidores? ¿Es conveniente seguir a cualquiera? ¿Puedo escribir de lo que quiera? ¿Sobre lo que quiera? ¿Existe el librepensamiento? ¿La libertad de opinión? O si escribo de determinadas cosas se me puede llegar a tildar de algo y perder hegemonía y reputación. Y eso de la reputación, ¿qué es? ¿Cómo la consigo? ¿Dónde se compra y cuánto cuesta? ¿Qué tiempo debo de dedicarle diariamente a las redes sociales para obtener éxito? Y, si le dedico todo ese tiempo, ¿realmente voy a obtener ese éxito del que me hablas?

¿Qué hago con mi cuenta de Twitter o con mi perfil de Facebook? ¿Para qué las uso?

Tanto Twitter como Facebook son las redes sociales por excelencia. Desde ellas se interactúa con otros usuarios y es más fácil establecer contactos de cualquier índole. Pero no debemos de confundirlas de usarlas por igual. Cada una tiene su nicho de mercado y su tipo de usuarios. No hay que confundirlos.

¿Cómo consigo amigos y seguidores? ¿Es conveniente seguir a cualquiera?

La diferencia entre Facebook y Twitter es que en la primera, cuando solicitas o te solicitan amistad, de aceptarse, es recíproca y ambos sois incluidos como amigos mutuos. En Twitter no funciona de igual forma. Puedes agregar a alguien que no te siga. O puede seguirte gente a la que no te interese seguirla. Captar amistades o seguidores siempre va a depender del contenido que publiques y de su actualización (cuando la publiques y sobre qué verse).

¿Puedo escribir de lo que quiera? ¿Sobre lo que quiera? ¿Existe el librepensamiento? ¿La libertad de opinión?

Como en cualquier foro, hay determinados temas que pueden ser tabú: política, fútbol, orientación sexual, religión… Aquello que no usarías en una conversación directa con alguien que no conoces, no deberías de practicarlo de forma abierta el tus publicaciones. No, salvo que estés realmente seguro de tus convicciones o de tus ideas. Recuerda que te pueden leer todos, si es que no tienes cerrados tus comentarios o tu perfil. Y cualquiera, te siga o no, sea tu amigo o no, puede leer lo que pones. Y esto puede afectar a que quieran seguirte o no.

Nada tiene que ver con tus creencias o convicciones. Pero recuerda que las redes no son un foro de discusión, sino el epicentro de lugares de encuentro en el que gente de toda condición puede retuitear o divulgar lo que escribas, con su sentido o tergiversándolo. Hay que tener cuidado. Y centrarse en lo que uno pretende conseguir.

¿Qué es la reputación? ¿Cómo la consigo? ¿Dónde se compra y cuánto cuesta?

La reputación no se compra, ni se paga, ni se vende. Se gana. Y se obtiene día a día con lo que escribes, lo que lees, lo que opinas, lo que comentas, lo que divulgas y lo que haces en las redes sociales.

Realmente es aquí donde más impacto puede tener una opinión o comentario. Porque recuerda que no se te conoce más que por tu imagen o fotografía y por lo que escribes. Nadie sabe quién hay detrás de un perfil, ni lo que busca, ni en qué condiciones. Perder seguidores puede ser cuestión de minutos, y ganarlos de años. Tenlo en cuenta.

¿Qué tiempo debo de dedicarle diariamente a las redes sociales para obtener éxito?

Si contamos con las herramientas adecuadas, con los instrumentos precisos, no es necesario dedicarle demasiado tiempo. Los ratos muertos en el trabajo, cuando vamos en el metro o en autobús de camino a casa. Un breve repaso de la actualidad reciente, pero sobre todo de las menciones recibidas, para poder contestarlas a todas.

Es muy bueno usar las listas para clasificar a la gente interesante, y ver de un vistazo lo que han comentado esas personas. O crear y guardar búsquedas y echar un vistazo a los resultados actualizados para conocer el contenido de lo que se ha dicho sobre algo recientemente.

Las redes sociales no son complicadas. Las complicamos las personas. Tampoco es necesario depender de ellas. Solo mantenerlas. Es como el jardinero que mima la planta. Si la cuida en demasía, puede pudrirse de igual modo que si se la abandona de cuidados.

Cualquier duda, ya sabéis… Usad Twitter, LinkedIn, Facebook… y me lo comentáis

@AntonioVChanal
Coach y Formador en Redes Sociales