Quizá hayas oído hablar del capital psicológico como un factor esencial a la hora de mantener el bienestar laboral en el equipo. Esta perspectiva personal trae consigo numerosos beneficios a nivel laboral. Variables como el optimismo, la esperanza, la autoeficacia y la resiliencia son necesarias para analizar el nivel de adecuación de este capital. Si quieres saber cómo definir y localizar los empleados con alto nivel de capital psicológico, te lo explicamos en el artículo de hoy.

¿Cómo ayuda el capital psicológico a la empresa?

Mantener el bienestar psicológico en los empleados es un básico de la correcta gestión de los recursos humanos. En este sentido, el capital psicológico es un valor agregado que ayuda al bienestar laboral.

Para dar sentido al concepto, se puede concretar que el capital psicológico hace referencia a las capacidades emocionales de los individuos que ayudan a la adaptación a diferentes situaciones potencialmente problemáticas o estresantes. La resiliencia en el trabajo es uno de los factores más determinantes a la hora de analizar estas habilidades psicológicas.

Como hemos comentado brevemente, las variables que ayudan a determinar el nivel de capital psicológico en los empleados son cuatro, y pueden analizarse y gestionarse de manera individual. Para que sepas un poco más acerca de cada una, te las describimos a continuación:

  • Optimismo. Esta variable se centra en mantener niveles de optimismo en la gestión empresarial. Sin importar el escenario planteado, el empleado será capaz de encontrar una manera de enfrentar los problemas y minimizar su impacto negativo. Además, no solo beneficia a la propia persona, sino también al grupo. Contar con personas que aporten una visión positiva ayuda a que el equipo afronte las diferentes situaciones con una perspectiva más eficaz.
  • Esperanza. Al igual que la anterior, la esperanza en el desarrollo organizacional aporta valor al equipo por medio del enfoque hacia los objetivos planteados. Mantener una actitud dirigida a la consecución de las metas consigue que el equipo mantenga la motivación y potencia actitudes dirigidas al trabajo en equipo.
  • Autoeficacia. Con este valor se hace referencia a la confianza que se tiene en la propia capacidad para actuar de la manera correcta en cualquier escenario. No solo recoge el valor con que la persona se percibe a sí misma, sino también su capacidad para asimilar los resultados obtenidos y mantener una actitud de mejora frente a los siguientes retos.
  • Resiliencia. Aplicada en numerosos contextos, la resiliencia hace referencia a la capacidad de recuperación emocional ante situaciones perjudiciales. La aceptación de las situaciones y la capacidad de flexibilizar su forma de actuar en base a ellas son cualidades que caracterizan a las personas resilientes.

 

¿Por qué fomentarlo es esencial?

Aunque puedas pensar que estas cualidades son inherentes a las personas, la realidad es que todas se pueden potenciar, tanto por separado como en grupo. Todos los trabajadores cuentan con la capacidad de mejorar estas competencias.

De contar con una formación enfocada adecuadamente, aprenderán a gestionar situaciones complicadas y potencialmente estresantes con una actitud positiva y proactiva.

Potenciar el capital psicológico también supone una mejora en síndromes especialmente problemáticos, como el síndrome del impostor, el burnout o contra el agotamiento mental en puestos de liderazgo.

Con un trabajo concienzudo para potenciar estas variables, el bienestar laboral se verá impulsado y los equipos podrán afrontar situaciones adversas con una actitud enfocada a la mejora continua.