Ventajas y desventajas de delegar una tarea a un empleado

Delegar una tarea es asignar a un empleado la responsabilidad de su realización. Si se lleva a cabo de una forma efectiva, supone un aumento de la motivación del trabajador y de la productividad para la empresa. Pero si no se lleva a cabo adecuadamente puede conllevar confusión y descontrol.

A muchos jefes, en especial a quienes tienen un perfil más controlador o desconfiado, les cuesta renunciar a hacer todo ellos mismos. En este sentido, la capacidad de delegar una tarea puede ser la diferencia entre dejar de ser un jefe y convertirse en un líder

Cómo delegar una tarea

Existen diferencias entre delegar y derivar una tarea. Mientras que delegar implica confianza en que el empleado podrá sacar el trabajo adelante de una manera efectiva, derivar un proyecto en ocasiones supone el aumento de la carga de trabajo a un subordinado, especialmente si el supervisor se muestra excesivamente controlador, sin dejar que el empleado lleve a cabo las tareas asignadas libremente. 

Para delegar una tarea es fundamental conocer las capacidades de los subordinados y no someterles continuamente a situaciones de control propias de una microgestión exacerbada. Una vez que los empleados completen con éxito su misión se creará un vínculo de confianza bidireccional. 

Ventajas de delegar una tarea

A la hora de delegar tareas existen más ventajas que inconvenientes. Estos son algunos de los beneficios que puede encontrar la empresa si se realiza correctamente:

Inconvenientes a la hora de delegar una tarea

De igual manera que delegar una tarea puede suponer innumerables ventajas, si no se hace correctamente puede suponer numerosos inconvenientes. Esto ocurrirá si el jefe no tiene en cuenta los gustos y capacidades del empleado a la hora de delegar tareas. Asimismo, si el empleado ya cuenta con un elevado volumen de trabajo, considerará la delegación de tareas como una imposición, lo que le supondrá estrés y frustración.

Además, delegar una tarea también puede suponer confusión y malentendidos, especialmente cuando no se manejan con fluidez las habilidades de comunicación. Tampoco funcionará si los jefes subestiman la complejidad del proyecto encargado o si el trabajador tiene dudas acerca de cómo desarrollar las tareas. Por último, la falta de compromiso del empleado puede dar al traste con el aumento de productividad y rentabilidad esperado

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