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Cómo comunicar malas noticias a los empleados… sin desmotivarlos

Hay que tener claro que comunicar malas noticias a la plantilla no va aumentar nuestra felicidad. Es decir, hay que asumir un coste real que puede reflejarse tanto en lo económico como en el área personal. Pero en ocasiones es inevitable, así pues es preferible hacer frente con entereza y tratar de facilitar la mejor vía posible.

Lo ciclos por los que pasa un negocio pueden ser muy variados, desde un crecimiento estratosférico hasta la crisis más devastadora. Entre medias hay despidos, rebajas de las condiciones laborales, traslados de sede, cierre de departamentos o filiares, pérdida de clientes importantes… Nada asegura una estabilidad duradera, aunque es cierto que hay toda una ciencia que trata de hacerlo posible. La comunicación de las malas noticias es un apartado que conviene repasar antes de tener que darlas.

Habilidades de comunicación que entran en juego

Quizá no se puede dar una receta exacta, pero sí se puede hablar de habilidades que conviene potenciar para entender cómo dar una mala noticia. Las siguientes son imprescindibles:

Prepararse para saber cómo dar malas noticias

Una buena idea sería plantear un protocolo para la comunicación de malas noticias. En este sentido, hay que determinar una serie de acciones. Por ejemplo, un primer paso sería establecer cuándo se dice. Conviene no retrasar las noticias porque siempre se da pie a que incrementen los rumores. Esto puede perjudicar seriamente una vía de entendimiento por todas las partes, al haber lagunas en la información.

Un segundo paso podría ser señalar quiénes serán los portavoces. Es importante que se aprecie que el equipo directivo está haciendo frente al problema, que no da la espalda.

Más adelante tocará contemplar el modo como se gestionan las réplicas y negociaciones. Si se quiere mantener un diálogo abierto con la plantilla, hay que estar dispuesto a escuchar sus necesidades y propuestas. Para tramitarlas adecuadamente, es importante habilitar un canal que permita recogerlas de una forma ordenada. Después se toman decisiones en función de esta información.

Por último, y si realmente se quiere restablecer la confianza y motivación de la plantilla, hay que realizar la promesa de una vía reparadora. Y, por supuesto, llevarla a cabo. Este paso es fundamental. Sin embargo, si no se está dispuesto a dar, no se debe prometer, puesto que la desconfianza aumentará todavía más. Hay que pensar bien este punto, pues tener a la plantilla en contra pondrá en jaque la supervivencia de la empresa.

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