Saber cómo se calcula la antigüedad laboral y qué implicaciones tiene es fundamental para los miembros del departamento de Recursos Humanos ya que define aspectos como la cuantía de los finiquitos y las indemnizaciones por despido, la promoción interna o el cobro de determinadas prestaciones. El Estatuto de los trabajadores es la ley que determina todos los asuntos relativos a dicha antigüedad. A continuación, te contamos todo lo que necesitas saber al respecto.

 

Lo que debes saber sobre la antigüedad laboral

En primer lugar, has de tener en cuenta que la antigüedad laboral solo se empieza a computar cuando pasa el periodo de prueba estipulado en el primer contrato, algo que el Estatuto de los Trabajadores regula en el artículo 56. Debes tener en cuenta, además, que los tribunales pueden intervenir para marcar la jurisprudencia a seguir en el caso de que haya alguna interpretación ambigua.

Hay otro aspecto importante que debes tener presente y que radica en el hecho de que la antigüedad cuenta exactamente igual en los contratos temporales y en los indefinidos. Así, los contratos temporales que se encadenen sucesivamente son acumulativos en lo referente al cómputo de tiempo que lleva el trabajador en una misma empresa.

Formas en las que se pierde la antigüedad

Es vital que sepas que hay algunas circunstancias en las que se pierde la antigüedad laboral. En este sentido, destacan dos casos habituales: el despido y la baja voluntaria.

En lo que respecta a la primera de las circunstancias mencionadas, si hay un despido de cualquier tipo, se pierde la antigüedad acumulada y se empieza a contar desde cero. Por supuesto, esto no implica que el trabajador no pueda reclamar la indemnización que le corresponda.

Por otro lado, si el trabajador solicita una baja voluntaria, también se interrumpe la antigüedad. Si esto sucede, la antigüedad no podría recuperarse aun cuando el trabajador se reincorporase a la compañía tiempo después.

Cómo calcular la antigüedad laboral

Como ya hemos adelantado, la antigüedad laboral comienza a contabilizarse cuando el trabajador ha superado el periodo de prueba. A partir de ahí, empieza a contarse en función de los años trabajados en la empresa. Si bien algunos empleados cobran un plus a medida que llevan más tiempo en una compañía, esto lo fijan los convenios, de modo que no es obligatorio y no es común a todas las empresas. De hecho, el Estatuto de los trabajadores no recoge nada al respecto.

Implicaciones prácticas de la antigüedad

La antigüedad laboral tiene diversas implicaciones, tanto para la empresa como para la Seguridad Social.

Por un lado, es fundamental tenerla en cuenta para determinar si un contrato ha de ser indefinido por ley o no, ya que encadenar sucesivamente contratos temporales o contratos de interinidad durante más de 2 años no está permitido.

En segundo lugar, la cantidad de años trabajados es la referencia que se utiliza para calcular con garantías la indemnización por despido que corresponde a cada trabajador. En este punto, conviene recordar que los empleados con antigüedad anterior al Real Decreto-ley 3/2012 recibirán las indemnizaciones según la normativa correspondiente. En este sentido, por ejemplo en un despido improcedente se aplicará un doble cómputo en su indemnización: la parte trabajada antes del Real Decreto de 2012 se calculará con 45 días por año trabajado y la posterior a 33 días hasta un tope de 720 días. Pero si se superan esta cuantía con los años anteriores al Real Decreto de 2012 se respetará el exceso hasta las 42 mensualidades.

Por último, la antigüedad laboral sirve también para calcular la categoría profesional, aunque para ello será necesario remitirse también al convenio sectorial y territorial.

Saber cómo se calcula la antigüedad laboral y qué implicaciones tiene es fundamental para conocer cuáles son los derechos del trabajador y cuáles son las obligaciones de la empresa. De este modo, como miembro del departamento de Recursos Humanos has de tener muy claros todos estos aspectos.