Más allá de los horarios flexibles o las jornadas reducidas, una de las tendencias más en boga respecto al equilibro trabajo-vida, es el llamado turno antiestrés. Un formato de organización que busca mejorar el bienestar del empleado y llevar a cabo una gestión del tiempo eficaz para las empresas. En este artículo, ahondaremos en cómo implantar esta estrategia desde RRHH y qué ventajas puede aportar tanto al trabajador como a la empresa.

Características principales del turno antiestrés o turno ecológico

En la actualidad, muchas empresas adolecen todavía de una eficaz organización del trabajo. Es el caso, por ejemplo, de los interminables turnos de jornada partida con una carga de trabajo considerable, o de la rotación de turnos que, de forma inflexible en muchas ocasiones, no favorece la conciliación entre vida familiar y laboral.

En ese sentido, desde que los departamentos de RRHH pusieron en el centro de la estrategia empresarial la gestión de personas, han sido muchas las técnicas puestas en marcha con el objetivo de conseguir un ambiente laboral saludable, además de una mejora de las ratios de producción empresarial.

El turno antiestrés, también llamado turno ecológico, se caracteriza por el establecimiento de pausas frecuentes a lo largo de una jornada de trabajo diaria. Estas pausas buscan una serie de objetivos, que pueden ser distintas en función de lo que busque la empresa.

Algunos de sus objetivos serían los siguientes:

  • Reducción del estrés laboral: ya que durante estas pausas, el empleado tiene la posibilidad de realizar técnicas de relajación en el trabajo, practicar mindfulness, yoga o, simplemente, salir a pasear o a tomar un mero descanso. Esto facilita mantener el nivel de estrés y ansiedad siempre bajo control.
  • Recalibración de la capacidad de producción del empleado: en relación con la anterior, al reducir el estrés y tener la posibilidad de establecer varias paradas en el día a día del trabajo, el empleado puede mantener un nivel constante en su producción cada vez que está en el puesto de trabajo.
  • Mejora del employer branding de la empresa: por supuesto, este tipo de acciones mejoran la experiencia del empleado y favorecen la identidad corporativa de la compañía.

Empleado disfrutando del turno antiestrés en su trabajo

Aspectos a tener en cuenta a la hora de implementar estas políticas

A pesar de los evidentes beneficios que puede ofrecer a empresas y trabajadores este tipo de técnicas, es cierto que pueden existir ciertos obstáculos en su implantación. Por un lado, una lógica resistencia al cambio. Directivos o mandos intermedios e incluso, muchos empleados, pueden sentir incertidumbre y cierto rechazo ante los nuevos planteamientos horarios.

Por otro lado, este tipo de técnicas tan novedosas, deben venir acompañadas de una formación adecuada. Es necesario conocer bien la forma de implantarlas desde RRHH para obtener de ellas el máximo de beneficio y rentabilidad.

Es importante analizar, por tanto, la conveniencia o no de este tipo de procesos. En empresas en las que la producción es constante por demandas del mercado, como ciertos tipos de empresas de servicios, industrias extractivas o de fabricación de materias primas, establecer turnos de este tipo puede llegar a interrumpir el nivel de producción.

Por tanto, desde RRHH se deben tener en cuenta aspectos como los siguientes:

  • EL número de descansos y las horas concretas para realizarlos
  • El área o departamento en el que poder implantar un proyecto piloto
  • El tipo de pausas a establecer
  • La formación requerida para su implantación
  • El proceso de comunicación y el reglamento de dicha técnica