Los métodos autoritarios en la dirección empresarial han pasado definitivamente a mejor vida. El líder tradicional, dominador e inflexible ha dejado paso a otro tipo de perfiles mucho más democráticos y empáticos. En los últimos tiempos ha cobrado especial relevancia el concepto de liderazgo silencioso. En este artículo, analizaremos las características de este tipo de líder, que está copando la dirección y gestión de las empresas más importantes e influyentes del mundo.

El cambio de paradigma en la dirección empresarial

Las empresas cambian, se mueven constantemente y con ellas lo hacen también sus estilos de dirección. Aspectos como la globalización comercial o la vertiginosa evolución tecnológica han modificado de manera radical el mercado y las relaciones económicas a todos los niveles.

La competencia es cada día más feroz, y las empresas pugnan de forma constante por mantener y ampliar su cuota de negocio. Para ser más eficientes y rentables no sólo necesitan innovar en sus procesos productivos, sino que también requieren de un estilo de dirección distinto, adaptado a los nuevos desafíos.

Ya no se trata sólo de tomar decisiones de forma unilateral. Ahora es el tiempo de gestionar.

Pero, ¿Qué es lo que se debe gestionar de otra forma? Sin duda, el capital humano de las empresas. Hoy en día, el potencial y el talento existente en las empresas es un elemento estratégico y diferenciador ineludible.

Como decíamos, el líder ya no es un director vertical, sino que debe asumir funciones de dinamizador y motivador de forma horizontal, realizando una gestión empática de la realidad que tiene entre manos, y potenciando el empoderamiento de equipos y de todo tipo de colaboradores.

 

Características del liderazgo silencioso

El líder de un equipo no es, necesariamente, una persona especial o diferente. Quizás no sea el más inteligente o el más audaz, ni tampoco tiene porqué ser extrovertido, valiente o extremadamente elocuente. El líder autoritario quedó totalmente superado, pero quizás también debamos dejar atrás el estereotipo de esa persona especial y sobresaliente, de alguien rodeado de un aura casi sobrenatural.

El líder silencioso, esa persona sencilla, humilde pero apaciguadora y colaborativa aparece hoy como referencia en términos de liderazgo.

Algunas de las características de este tipo de personas podrían ser las siguientes:

  • Ejemplaridad: liderar con el ejemplo es clave. Arrastrarlo tras de ti con los pequeños actos cotidianos en el día a día de la empresa.
  • Madurez emocional: la inteligencia emocional es uno de los déficits más habituales en los gestores empresariales. Quienes trabajan la escucha activa de forma consciente y son capaces de comunicarse con asertividad y empatía, generan en torno a su figura admiración, aceptación y confianza. También son capaces de potenciar lo mejor de cada persona.
  • Humildad: Posiblemente, la característica principal de los nuevos líderes. Gestionar equipos sin aspavientos ni excentricidades y con un enorme control de la comunicación no verbal. Líderes que no sienten la necesidad de apropiarse de los éxitos colectivos y que se responsabilizan de los fracasos cosechados junto a los demás.
  • Entusiasmo: liderar desde el positivismo, afrontar los retos con ilusión y motivación, inducir al equipo a superarse y a dar lo mejor de sí mismo es otra de sus grandes virtudes.

No hablamos, por tanto, de un liderazgo servicial como tal, sino de un liderazgo al servicio de las personas y de los objetivos del equipo. Un liderazgo que va más allá de las características personales del líder.