Las cosas suceden, de una manera u otra.

El manejo de las redes sociales marca la diferencia entre estar y saber estar en las redes sociales. Parece cosa de Perogrullo, pero la realidad es que no basta con tener una, dos o tres redes sociales en uso. Es fundamental saber hacer uso de ellas. Y más complicado, tenerlas al día todas ellas, para alimentar de contenido a nuestros fieles seguidores.

El planteamiento que queremos hacer de nuestras redes sociales es lo primero que tenemos que valorar. Hemos de establecer exactamente qué rumbo queremos tomar cuando comencemos a utilizar las redes sociales. Pero sobre todo, hay que tener muy claro hacia dónde queremos dirigir a la audiencia que nos siga. Dirección que es tanto física (un sitio web o una página) como filosófica (qué es lo que queremos transmitir a toda la gente que nos siga).

Desde un punto de vista práctico siempre defiendo el uso de, al menos, una cuenta de Twitter, una de Facebook, y otra de blog. Actualmente, con la puesta en marcha de las páginas de fans de Facebook, ésta puede ser una apuesta interesante que incorporar al grupo, ya que podemos cuantificar de otra manera los seguidores potenciales que podamos tener.

Lo primero, es tener claro que Twitter va a ser una red social de ayuda. Desde la que vamos a dirigir a nuestros seguidores, como guardias de tráfico, hacia un lugar o hacia otro. Realmente Twitter es una especie de vocero: se encarga de transmitir mensajes cortos y atrayentes que capten la atención de nuestros lectores, de forma que éstos sientan la necesidad de retransmitir esa información y canalizarla a sus seguidores, o bien les anime a visitar el sitio hacia el que les dirigimos.

Entonces, Twitter realmente no es sólo un sitio en el que dejar un mero mensaje y ya está. Twitter debe de buscar la respuesta en quien nos lee. Ha de llamar nuestra atención. Lo difícil de un tuit es conseguir decir en menos de ciento cuarenta caracteres (bien escritos) un mensaje claro, inteligible y con contenido… Que además seduzca.

La clave del éxito se encuentra ahí. Y una de las maneras de hacer que se consiga es mediante #hashtags, que no es otra cosa que preceder una palabra relevante del símbolo #. Haciendo esto se consigue llamar la atención del lector sobre esa palabra. Pero también se crea tendencia, ya que dicha palabra –al publicarse- queda enlazada (mediante un hipervínculo) a una cadena de resultados de mensajes que también incluirán esa palabra (precedida de ese símbolo).

El mensaje no tiene por qué ser muy largo. Pero obligatoriamente, al menos uno de cada nueve, deberían de incluir una dirección web (o Url) a nuestro sitio de referencia. Esto no quiere decir que siempre tenga que apuntar a nuestra página de Facebook o a nuestro blog. No. Puede referirse a contenidos de terceros. A una web que nos haya llamado la atención por incluir un asunto en concreto. Quiero decir que el contenido no tiene por qué ser de nuestra autoría. Pero siempre tiene que respetar (o intentar hacerlo) el objetivo que nos hemos planteado conseguir.

Veamos. Yendo al caso práctico, en mi caso trato de dar a conocer trucos, conocimientos y contenidos sobre redes sociales aplicadas a la búsqueda de empleo. Pero también soy formador en redes sociales y Community manager. Mi perfil debería de incorporar temas que versaran sobre esto, aunque no sean míos. Hay otros usuarios que pueden aportar ideas y conocimientos que enriquecen mis páginas. Pero siempre respetando la autoría del contenido. Lo habitual es incluir una dirección del sitio en el que dicho contenido se encuentra. El valor de lo que aporto es haber encontrado esa información que quiero compartir con el resto de los usuarios y lectores.

Así, lo importante es la identidad que queremos asumir en las redes sociales. Definir qué somos y para qué queremos usarlas. Hemos de vestirnos con ese traje y tratar de serle fiel la mayor parte del tiempo que nos sea posible. Fundamental, la interactuación con el usuario. La búsqueda de información útil generada por nosotros mismos o por personas a las que sigamos o no.

En cada blog y página web a la que accedemos, existe la posibilidad de divulgar dicha url a través de sencillos botones que nos dan acceso a nuestros perfiles en las redes sociales. Hay que ser hábiles y astutos. Si sabemos que publicando en Twitter, por ejemplo, publicamos en varios sitios, deberíamos de utilizar ese botón. Así ese contenido pasa a ser mencionado por nosotros, en una manera de refrendar lo que dice. Lo secundamos. Se incluye en nuestras aportaciones y pasa a ser parte de nuestro equipaje de viaje.

Twitter es el vocero porque desde esta red social yo comento lo que tengo en las otras. Los artículos que creo en mi blog sobre empleo, formación, redes sociales… Mi vida, se complementan con lo que encuentro de otros. Pero también con los comentarios que surgen de quienes me leen.

Desde Twitter publico lo mismo en mis páginas de Facebook (primero a mi página de fans y desde ahí a la mía personal) de forma que desde un único sitio actualizo tres (: Twitter – la página de fans de Facebook – mi perfil de Facebook). Una manera de optimizar el contenido, aunque luego se ha de atender personalmente cada comentario que hay en cada una de las redes sociales.

Y cierro el círculo. 360 grados de contenidos que interactúan en todas mis redes sociales. Todos mis seguidores y conocidos, enterados de lo que quiero que sepan, con un sólo click.

@AntonioVChanal
Coach y Formador