Las obras de la Copa del Mundo en Suráfrica, paralizadas por una huelga. / EFE 

Al hablar de Asia y África las cifras siempre son astronómicas. Entre ambos continentes suman una población de 4.500 millones de personas —la mundial se estima en 6.771 millones—, sólo las regiones meridional, oriental y el sudeste asiático concentran el 57% del empleo en el mundo, 200 millones de africanos tienen entre 15 y 24 años… Por todo esto, Pilar Llácer, directora de Innovación y Gestión del conocimiento de Catenon, insiste en acotar y precisa: «Sí es verdad que la tendencia generalizada en todas estas zonas es de contención de oportunidades laborales tras un crecimiento relativamente reciente. Pero no podemos olvidar que en Qatar o en el norte de África están aumentando los proyectos de obra civil y los sectores relacionados».

También conviene separar las zonas para observar los problemas. El paro juvenil se ensaña con África —tres de cada cinco parados son jóvenes—, mientras que en Asia la tasa de desempleo, aunque ha crecido, sigue siendo la más baja del mundo (en Dubai hace un año era inexistente) y afecta más a la población urbana. Sin embargo, el trabajo informal y la explotación infantil atacan por igual a estas zonas del planeta.