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Por Juanma Roca, autor de ‘MBAs, ¿ángeles o demonios?’

Cuando el pasado 4 de mayo The Harvard Crimson, el periódico de la Universidad de Harvard, anunció el nombramiento de Nitin Nohria como próximo decano de Harvard Business School, no pude más que celebrar una noticia tan esperada como ansiada y soñada por mí: que el propio Nohria o su colega Rakesh Khurana se convirtieran en el decano de la escuela más prestigiosa del mundo. Con la llegada del nuevo decano, que tomará posesión de su cargo el 1 de julio, la escuela de negocios de Boston ha dado un paso firme al frente, sin tapujos, en una apuesta indudable por el cambio y el futuro de todo un sector que necesitaba un golpe de efecto a raíz de las críticas recibidas en los últimos tiempos. La designación de Nohria está a la altura de las circunstancias; de ahí el eco inmediato de la noticia en los principales diarios internacionales. “Bien hecho, Harvard”, exclamó el columnista del Financial Times Stefan Stern al conocerse la noticia.

En un momento en que el sector de escuelas de negocios se buscaba a sí mismo, Harvard Business School entendió que era la hora de ir más allá. El propio perfil de Nohria resume la trascendencia de la elección. Por primera vez en su centenaria historia, el centro ha elegido a un decano no estadounidense, sino de origen indio, con lo que ello implica en un entorno global. Precisamente, la globalización es uno de los temas clave de la investigación del profesor Nohria.

Más aun. En un momento en que muchos han cargado las tintas sobre las escuelas de negocios, Nohria ha sido uno de los académicos que más se ha destacado por azuzar desde dentro del sector no sólo la reflexión y asunción de responsabilidades sino la más sincera y severa autocrítica, en un intento por hacer ver que algo de responsabilidad debía recaer sobre las instituciones donde se habían formado los directivos responsables de la crisis. En esa autocrítica, no dudó en censurar aspectos académicos de la enseñanza de los MBA, incluido el método del caso, creado por la escuela que ahora se dispone a dirigir.

No quedó ahí el acto de fe de Nohria, que ha censurado los malos ejemplos de buen gobierno, liderazgo, irresponsabilidad y falta de ética de los directivos involucrados en los casos de corrupción que han originado la crisis financiera. No podía ser de otro modo al tratarse de un experto mundial en liderazgo y ética, esa ética que tanto se ha reclamado en la enseñanza de las escuelas de negocios y que ahora Nohria reivindica para los MBA. Frente a esa falta de ética, Nohria se ha revelado como el autor intelectual –junto a Khurana– del juramento hipocrático de los MBA –el MBA Oath-, y defensor a ultranza de la conversión del ‘management’ en una auténtica profesión.

Nohria resume la nueva era que debe presidir las escuelas de negocios, un cambio y transformación que exige de las escuelas una redefinición, repensamiento, rediseño y, ante todo, espíritu crítico desde su interior. El mundo ha cambiado, y los nuevos temas que presiden la agenda global (globalización, cambio climático, buen gobierno, liderazgo responsable, sostenibilidad, ONGs, energías renovables…) deben presidir el futuro del MBA y el MBA del futuro.

Como representante de Deusto Business School, no puedo más que celebrar con satisfacción el nombramiento de Nohria, que constata que el camino que hemos emprendido en la escuela no sólo es el correcto, sino el único y necesario para ganar el futuro. Con Nohria, Harvard ratifica esta apuesta por el cambio urgente.