En la actualidad los departamentos de recursos humanos se encuentran en una encrucijada, un momento de disrupción que se produce como consecuencia de los cambios y transformaciones que se han vivido tanto en la sociedad como en los entornos profesionales, y por ende en los equipos.
La transformación digital consiste en introducir todos los beneficios que ofrece la  tecnología en el ADN de la empresa, inocular con ello todos los rincones con el objetivo de que ayude a optimizar los procesos que se desarrollan y a generar nuevas oportunidades.

Es en este contexto los Chief People Officer, Directores y Top Managers de Talento & Recursos Humanos, Responsables de Transformación Digital tienen que trazar la estrategia que deberán llevar a cabo para las personas que forman parte de sus equipos. Aprovechar los recursos que tienen a su alcance y analizar el potencial de esas herramientas para la consecución de los objetivos planteados en su estrategia global.  Si estos profesionales lideran esta transición, tendrán que trabajar de forma integrada con todas las áreas del negocio. Esto supone tanto un reto como una oportunidad. Lo primero por cuanto no se trata de una metamorfosis sencilla sino que implica contar con un proyecto estructurado y organizado; y lo segundo porque posiciona a este departamento como impulsor del cambio, pero con un enfoque centrado en las personas. No se puede sólo avanzar a nivel digital y abandonar o dejar a un lado los valores y a las personas, que deben ser pilares de la compañía.

¿Cómo arrancar el proceso de transformación digital?

Antes de nada, lo fundamental es hacer una radiografía del estado actual de la compañía y de los equipos. Sólo sabiendo la situación actual, puede plantearse un escenario futuro de transición. En este sentido es de utilidad contar con la información que proporcionan las herramientas actuales, y en este sentido el big data puede ser un gran aliado. Si no cuentas todavía con este sistema, también puedes valerte de los datos obtenidos por otros canales, informes y evaluaciones. Una vez recapitulada toda la información, ya puedes comenzar a proponer opciones para comenzar el proceso digitalización y lo que ello implica: difusión, desarrollo de habilidad y aptitudes, employer branding, inversión, medición y evaluación de los resultados.

  1. Difusión: Se trata de un proyecto global, y como tal es fundamental darlo a conocer entre todas las personas que forman parte de la empresa. En un primer momento entre aquellos que tengan que ponerlo en marcha y vayan a ser los “brazos ejecutores”. Deben tener claro qué se va a poner en marcha y con qué objetivos. Tener una visión clara hacia dónde se quiere encaminar y hacerlo patente y compartirlo es una de las claves de que el proceso resulte exitoso.
  2. Inversión: Las novedades vienen de la mano de una apuesta por nuevos formatos y herramientas y eso, sin lugar a dudas, tiene un coste. Lo más importante en este punto es saber qué debemos costear y si encaja con lo que se pretende conseguir. Revisa bien las opciones que tienes y selecciona aquella que se ajusta a lo que necesitas. Desde las plataformas que vas a utilizar para la captación del talento digital hasta las herramientas que te permitan hacer diagnósticos y elaborar conclusiones.
  3. Desarrollo de habilidad y aptitudes: Adaptarse a las tendencias actuales no sólo puede basarse en palabras o gestos. Todo debe converger para que la digitalización verdaderamente se “inmiscuya” en nuestras oficinas. Hay que abordar en una primera fase lo que implica trabajar en un mundo digital, y con ello modular los perfiles para que se adecuen a ello. La formación es nuestra aliada, un arma poderosa para lograr alcanzar esta meta.
  4. Employer branding: La concepción actual del talento no puede entenderse sin hablar de los perfiles digitales. En 2020 existirán entre 22.000 y 50.000 millones de dispositivos que se conectarán a Internet y eso supone que surja todo un haz de oportunidades laborales y de nuevos profesionales que pueden enriquecer tu compañía. Para conseguir a los mejores profesionales es imprescindible atraerles y eso sólo es posible si se trabaja la marca empleadora. En este sentido la clave está en saber transmitir y llegar a “enamorar” a tus potenciales empleados.  Es hora de trabajar tu imagen y tu reputación más allá del mundo offline.
  5. Medición y evaluación: ¿Qué resultados has obtenido? ¿Se han producido los cambios que buscabas? Es hora de revisar cuál ha sido el fruto de los cambios que hayas emprendido. ¿Cómo se han comportado los KPIs?

Adaptarse al mundo digital no es fácil, por eso apostar por la formación centrada en hacer frente a los nuevos retos que se presentan en esta era sea una apuesta segura. Conocer de cerca casos de empresas que lo hayan puesto en marcha, su experiencia y sobre todo, los casos de éxito serán imprescindibles para que pongas en marcha la senda de la transformación