Una excedencia laboral es una posibilidad que tiene un trabajador para no acudir al puesto de trabajo de manera voluntaria durante un tiempo determinado. Se trata de una figura jurídica que está regulada por el artículo 46 del Estatuto de los Trabajadores y que está sujeta a determinadas condiciones que conviene que conozcas bien para que puedas gestionar correctamente este tipo de situaciones en tu empresa. Te lo contamos.

Excedencia laboral: todo lo que debes saber

Tipos de excedencia laboral

Existen diferentes circunstancias en las que un trabajador puede pedir una excedencia. Las más habituales son las siguientes:

  1. Por cuidado de familiares:

Estas se rigen de manera diferente a las excedencias voluntarias generales. En el caso del cuidado de hijos (esto es un derecho al margen de la baja por maternidad o paternidad) el máximo es de tres años para cada hijo, lo que puede resultar muy útil para la conciliación. Por otro lado, se pueden conceder hasta dos años por el cuidado de familiares hasta un segundo grado de consanguinidad.

Este tipo de excedencia se computa a efectos de la antigüedad laboral del trabajador. Por lo general, durante el primer año, existe el derecho a que se mantenga el puesto de trabajo si bien una vez pasado este periodo se puede recolocar al trabajador en un puesto diferente de categoría similar.

  1. Excedencia forzosa:

Algunas veces las excedencias son forzosas. Esto ocurre cuando, por ejemplo, una persona es elegida para un cargo público. También sucede lo mismo con los trabajadores que realizan labores sindicales. En estos casos, el empleado sigue computando a efectos de antigüedad y la empresa no puede negarse a conceder esta excedencia.

  1. Excedencia voluntaria:

Se trata de una excedencia durante la que el empleado puede dedicar el tiempo a hacer lo que desee sin estar en la obligación de dar ninguna explicación al departamento de RRHH. De hecho, incluso puede solicitarla para trabajar temporalmente en otra compañía. Además, tu empresa está obligada a aceptarla. También has de tener en cuenta que el empleado en cuestión tiene derecho preferente de reingreso.

¿Cómo ha de solicitarte un trabajador la excedencia?

Por lo general, el trabajador debe hacerte la solicitud con un mes de antelación. Es entonces cuando tienes que revisar el convenio para contemplar las posibles particularidades que ha de aplicar tu empresa según cuál sea el caso.

Por supuesto, en el caso de la excedencia voluntaria, no es obligatorio que el trabajador explique cuál es el motivo de la solicitud, así que en ningún caso debes exigir esta información. No obstante, si la causa es el cuidado de familiares sí has de saberlo para aplicar las medidas especiales necesarias (duración de la excedencia en función de la circunstancia concreta) y solicitar la documentación requerida.

Asimismo, te corresponde informar al trabajador de que debe hacer la solicitud por escrito (de hecho, existen solicitudes estandarizadas) y en ella tienen que constar las fechas. Por supuesto, hasta que se produzca la concesión, el trabajador ha de acudir a su puesto de trabajo con total normalidad.

Por último, es importante que tengas claro que un empleado solo puede optar a una excedencia siempre y cuando lleve, al menos, un año en la empresa.

Todo lo que necesitas saber sobre la excedencia voluntaria

En el caso de que un trabajador quiera solicitar una nueva excedencia voluntaria, debe esperar 4 años desde la finalización de la última hasta poder pedir la siguiente.

Recuerda que el periodo de excedencia voluntaria del trabajador no puede computar en su antigüedad. Además, tu empresa no está obligada a reservarle el puesto de trabajo. Este aspecto es importante que lo pactes directamente con el empleado para evitar futuros problemas. Asimismo, has de hacerle saber que, cuando vaya a volver a la empresa, debe realizar otra solicitud por escrito que debe entregar con un tiempo prudencial para que desde el Departamento de RRHH podáis reorganizarlo todo sin problema.

Ahora ya sabes cómo gestionar mejor una excedencia laboral. Recuerda que, en muchas ocasiones, puede ser positiva para los empleados pues les ayuda a desconectar y a volver con más energía a la empresa. Además, si tu comportamiento es el adecuado y no pones trabas, estarás haciendo sentir bien al trabajador y, con ello, fomentando su sentimiento de pertenencia a la empresa.

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