Emprender a beneficio de todos. Esa es la idea en el que se ha basado el proyecto GoGlobalGood para crear su iniciativa, que arrancó el pasado mes de junio. ¿Quién dijo que el marketing empresarial no es compatible con la actividad solidaria y la participación social? Este nuevo concepto ha mezclado todos esos elementos en la paleta de las redes sociales. Nace la actividad mercantil comprometida del siglo XXI.

Se trata de una iniciativa de marketing para empresas a través de redes sociales con la que se financian proyectos solidarios destinados a sectores necesitados a escala mundial. María Caffarena, cerebro del proyecto junto a su socio José Ramón Anderica, explica cómo funciona la idea y desglosa el beneficio que obtiene cada una de las partes implicadas: “Por un lado, acuden a nosotros ONGs o fundaciones que proponen proyectos. Les pedimos que sean planes pequeños y concretos para que podamos controlar su realización.

Para ellos el servicio es gratuito, lo único que deben hacer es comprometerse a presentar pruebas de que todo el dinero recibido se ha invertido en alcanzar el objetivo que han presentado ante nuestra plataforma: facturas, fotos, vídeos…” El segundo factor implicado, y el motor del negocio, son las empresas. Para ellas, GoGlobalGood lo que ofrece un espacio en su plataforma y la posibilidad de utilizar sus canales de noticias, en los que las firmas aparecen ocupando un lugar jerarquizado en función a la responsabilidad social de cada una, es decir, la cantidad de su aportación –siempre voluntaria-. “Lo más beneficioso para ellos”, añade Caffarena, “es que les activamos una campaña de marketing a través de las redes sociales que señala su perfil solidario”.

El tercer elemento en esta cadena de favores es el público, que observa y toma partido  en esta confluencia de marketing empresarial e iniciativas de cooperación a través de las redes sociales. En la plataforma GoGlobalGood aparecen una serie de proyectos solidarios que la gente debe votar en función de sus gustos y su grado de convencimiento. “Las votaciones se hacen a través de dichas redes sociales, por lo que cada vez que alguien vote estará difundiendo el mensaje para que sus contactos también entren a votar”, indica la ideóloga. “Al mismo tiempo, los promotores de los proyectos (ONGs y fundaciones) y GoGlobalGood difunden a todos sus contactos un mensaje de agradecimiento a través de estas plataformas cada vez que una empresa realiza una aportación, les refleja como ‘empresa responsable’ y multiplica su visibilidad”.

Por el momento las redes con las que trabaja el proyecto son Facebook y Twitter, aunque piensan aumentar el catálogo. El círculo queda cerrado. Así de simbiótica es la relación entre estos tres actores a través del la iniciativa ideada por Caffarena y Anderica, cuya idea surgió “de repente”. “Nos fijamos que en este tipo de plataformas lo habitual es que se financien proyectos a través de microdonaciones que hacen los propios usuarios”, explica la socia, “pero se nos ocurrió que sería innovador que las aportaciones las hiciesen pequeñas empresas a cambio de una campaña de marketing”.

Los creadores consideran que estas firmas ganan así la simpatía “del consumidor de perfil responsable dispuesto a cambiar sus hábitos de consumo en pos de un beneficio global”, el verdadero propósito por el que lanzaron su proyecto, según afirman.  “El objetivo final es reeducar al consumidor”, explican. Por el momento parece que han convencido. En tan solo tres meses ya han conseguido alrededor de 10.000 seguidores y han culminado la financiación de dos proyectos completos en Marruecos y Ecuador y la cofinanciación de un tercero, de los que se publica su factura para que los contactos estén al corriente de la efectiva utilización de los fondos. También las empresas participantes les han manifestado un aumento considerable de sus ventas y de su nivel de difusión desde que se involucraron con GoGlobalGood.

De la rentabilidad personal aún no han hecho balance (ellos cobran a las empresas donantes el 30% de la cantidad de su aportación) pero confían en que su iniciativa sea económicamente productiva cuando amplíen el directorio de firmas participantes. “El nuevo modelo de emprendedor funciona mediante el proceso de prueba y error”, advierte al modo científico Caffarena a futuros emprendedores, “pero lo importante es lanzar ideas y después definirlas y desarrollarlas para ofrecer el mejor producto”, culmina. Por el momento, estos dos visionarios ya se han puesto a combinar probetas. Parece que el experimento funciona.

Imagen portada: Julien Harneis bajo licencia CC

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