Y esto es lo más difícil. Nos educan, nos acostumbran, nos animan a cada momento a mirar hacia afuera. Al final, miramos más a los demás que a nosotros mismos. E incluso a veces nos dejamos llevar más por lo que otros quieren, esperan o desean de nosotros que por lo que nosotros mismos desearemos.

Y, ¿qué mirar adentro de nosotros? Y, ¿qué hacer?, ¿cómo “trabajarnos”?

Hay, sin duda muchos enfoques, aproximaciones, modelos, para trabajar nuestro autoliderazgo. Vamos aquí hoy, a centrarnos en 3 aspectos:

  1. Paz interior y bienestar
  2. Surfeando desde la alegría
  3. Descubriendo nuestra pasión

Paz interior y bienestar

Y de repente nos damos cuenta que lo que precisamos es una paz interior. Y nos preguntamos si la estamos buscando. Y nos damos cuenta que seguramente necesitamos reordenar necesidades, prioridades vitales. Buscar con qué y con quiénes nos sentimos bien y qué es en realidad lo que nos hace ir sintiéndonos felices. Y descubrimos que tiene mucho que ver con ese bienestar que nos da la paz interior que nos tranquiliza el espíritu. Cuando sentimos esa paz nos da la sensación de estar conectados internamente con el universo y al mismo tiempo estar protegidos en una burbuja de calma.

Surfeando desde la alegría

Sólo aceptando la vida, y al mismo tiempo influyendo sobre ella, podremos “surfear” en la alegría. Como en la vida, vamos experimentando, y en ese experimentar vamos superando obstáculos.

Con frecuencia nos colocamos enfrente y negamos la realidad, no la queremos ver, hacemos como si no fuese con nosotros… nos hacemos los despistados, falseamos esa realidad a veces utilizando lo que hoy en día algunos estúpidos llaman la “postverdad” ¡qué bonito! Yo diría, ¡qué tontería! Esa negación es una de las fuentes del sufrimiento.

La alegría surge desde nuestro interior y se basa en nuestro juicio de que actuamos desde la ética y la coherencia.

Descubriendo nuestra pasión

¿Qué es lo que te mueve, te impulsa?

Acostúmbrate a ser el mejor amigo de ti mismo. Es importante que seas consecuente con tu estilo de vida, el que tú hayas elegido. Y ahí coloca toda tu pasión.

Cada decisión es un paso por el camino que hemos elegido y está claro que en ocasiones sentimos que vamos hacia atrás o que hemos perdido la ruta que habíamos elegido. No importa, es cuestión de pararse y ver qué sucede y que podemos hacer… Y reemprender, recomenzar el camino mirando hacia delante, y mirando hacia adentro.

Cuando te enfocas en lo que sientes por dentro, en lo que te apasiona, no vas a sentir el esfuerzo. Y te vas a dedicar intensamente poniendo todo tu interés y persistiendo. Y te hará sentirte bien contigo mismo y con tu realidad y querrás desafiarte siendo aún mejor en lo que haces. Buscando siempre el dominio y la mejora continua. Y no aparecerá cerca de ti el aburrimiento, la apatía ni el tedio. Te sentirás con las pilas cargadas siempre…o casi siempre. Por eso es tan importante, de continuo, buscar nuestra propia identidad, reconocernos en ella y tirar apasionadamente de ella.

Así, trata de renunciar a hacer, si es que puedes, aquello que no te gusta hacer, aquello que te hace sentir mal en cada momento.

Eres tan grande como pretendas serlo. Pero para eso es preciso que así lo creas. Tú eres el que rompes tus barreras mentales. Ya sabes, para ser grande busca pensar en grande y convivir con gente grande.” ¡Que haberla hayla!”.

¿Ya sabes lo que te apasiona?

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